Bosnia y Herzegovina, situada en los Balcanes del sureste de Europa, alberga a entre 3,2 y 3,5 millones de personas. El país posee una profunda diversidad histórica y cultural, moldeada por sus tres principales grupos étnicos: bosnios, croatas y serbios, cada uno estrechamente vinculado a identidades religiosas distintas. Las expresiones religiosas predominantes son el islam (población bosniaca), la ortodoxia oriental (serbios) y el catolicismo romano (croatas). Décadas después de la devastadora guerra étnico-religiosa de la década de 1990, el país aún sufre las secuelas emocionales, sociales y económicas. Sin embargo, en medio de esta complejidad reside una profunda oportunidad para que el poder sanador del Evangelio traiga unidad, restauración y esperanza.
