Día 3

El pase

Jeremías 29:11

«Mis planes para ustedes solamente son de paz y no de sufrimiento. Yo les daré un futuro
lleno de esperanza. Mis palabras son la verdad.»

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El pase es uno de los gestos más importantes del fútbol. Acerca al equipo al objetivo, crea posibilidades y revela visión de juego. Un pase bien dado no es al azar: tiene dirección, intención y precisión. En la vida, nuestras palabras, elecciones y actitudes también pueden abrir caminos para los demás. «Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras.» (Hebreos 10:24)

Ningún jugador retiene el balón para siempre. La belleza del juego aparece cuando el talento individual se pone al servicio del colectivo. De igual forma, la fe que recibimos no debe quedarse encerrada en nosotros. Dios nos llama a pasar adelante sabiduría, ánimo, amor, servicio y esperanza. «Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras.» (Hebreos 10:24)

Hay pases que se dan bajo presión. El jugador es acorralado, el espacio se reduce y la decisión debe tomarse con serenidad. En nuestro caminar, también enfrentamos momentos de aprieto, miedo e incertidumbre. La confianza en Dios no elimina el valle difícil, sino que nos sostiene mientras lo atravesamos. «Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.» (Salmo 23:4)

Cuando surgió oposición, el pase busca la ruta posible. No siempre el camino más directo está abierto. Dios, sin embargo, sigue abriendo caminos donde parecía no haber salida. La fe aprende a percibir oportunidades de obediencia aun en medio de los obstáculos. «Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.» (Isaías 43:2)

El pase nos recuerda que cada gesto de fidelidad cuenta. Una palabra dicha en el momento oportuno, una ayuda discreta, una oración o una decisión justa pueden acercar a alguien al cuidado de Dios. Cuando nuestra vida apunta a Cristo, cada pase se convierte en servicio al Reino. «Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.» (Filipenses 3:14)

Oración

Señor, usa nuestras palabras y actitudes para bendecir a otros. Ayúdanos a compartir lo que recibimos de ti con generosidad, sabiduría y amor. Amén